La perra tiene toda la casa para echarse a dormir, su cucha, su rinconcito frente a la estufa, podría hasta meterse en la cama calentita. Me busca, en cambio. Viene al lado mío, frente a la computadora, y se hace un nudo en el pedacito de alfombra que le queda, temblando.
Hace 5 años.
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