Mostrando las entradas con la etiqueta yo. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta yo. Mostrar todas las entradas

viernes

Tengo que dejar de inventarle historias a la gente que viene a mi trabajo. Y de musicalizarles los mails que creo que les escriben a sus novios. Y tengo que dejar de boludear, en realidad.
Hoy un chico miraba fotos de otro chico acá re cerca, en la máquina dos. La gente no sabe que en el espejo que tienen a sus espaldas se refleja lo que miran. Y él miraba esas fotos. Y no era que pasaba rápido como sin importancia, en cada foto se detenía y se acercaba a la pantalla y si hubiese podido creo que se hubiese metido dentro del monitor. Puse la música más bonita que se me ocurrió y no pude no sonreirme cuando la tarareó.
Y si en un mundo paralelo ésto hubiese sido un capítulo de Glee nos hubiésemos parado y hubiésemos cantado a coro la canción. Y yo creo que me hubiese subido al mostrador. Y le hubiese dado un beso. Y bueno, le hubiese pateado la computadora con las fotos del que ya no importa quién.

jueves

El boludo, el amigo de todos. Vengo de fábrica hecho a la medida para ese lugar. Me acerco a un pibe que me gusta y me habla del chabón que no lo quiere, del ex que no olvida, del que no contestó el mensaje, del boludo que no sabe qué quiere. Y hablamos una hora, dos, veinte! y qué buena onda y qué bueno hablar con vos y abrazos y mil corazones en el msn...pero ni la novedad ni el que los hace olvidar.
Y de golpe lo dicen. Medio camuflado, rápido, como quien no quiere la cosa en medio de alguna oración, parece mentira pero casi ni lo notás. Amigo. (silencio) Y automáticamente se borra cualquier otra posibilidad.
Es casi imposible dar marcha atrás. Y si lo hacés (lo digo porque lo hice), la cagás.

sábado

3 cosas para poner en práctica, Kenny Lemes:

1. MENOS COMPU EN EL TIEMPO LIBRE. Salí a correr o ponete a hacer abdominales o bailá o llamá a un amigo o ponete a armar un rompecabezas escuchando música (?) De última, ñam ñam, dormí.

2. Tu cuerpo es tu templo. Grabate esa frase en la memoria y vas a hacerlo TODO diferente.

3. Planta tu propio jardín y decora tu propia alma, en lugar de esperar a que alguien le traiga flores (J.L. Borges).



P.D: Ya van a querer, fuckers!

jueves

¿Cómo? ¿Por quién? y ¿Para qué?

Las últimas tres preguntas con las que me acuesto y las primeras tres con las que me levanto. Todavía no respondí ninguna. La última, quizás...apenas.


P.D: Extrañaba el blog. Como siempre, no sabés cuánta falta te hace algo hasta que lo perdés o, como en este caso y varios de este último mes, hasta que lo (re)encontrás.

martes

Cada vez que me pasa algo que me pone en guerra con el mundo lo primero que hago es tirar abajo todos los puentes que me unen a él. Cierro el blog, el fotolog, el facebook...no contesto los mensajes de texto, no me conecto al msn (cuánta máquina en el medio) y hago mucho silencio. Como si eso pudiese borrarlo a uno, no? Es muy estúpido si te ponés a pensarlo. Después, cuando me doy cuenta de que a veces necesito un poquito de ese mundo del que me quiero borrar, vuelvo. Ahí afuera hay gente que quiero, gente que necesito para ponerle una cara a una foto que quiero sacar...nada, se hace obvia la estupidez ésta de creer que se puede vivir fuera de todo. Es duro no poder salirse de lo que a uno le hace mal, de lo que uno SABE que lo contamina. Está tan infectado todo, tan superpuesto, tan...sucio. A qué le tengo tanto miedo? (es una pregunta retórica, ya sé la respuesta). Me voy a quedar mudo hasta que algo realmente me haga sentir que vale la pena volver a hablar. Yo siempre fui un chabón solitario, es mi esencia...qué boludo uno, que cree que todo se puede modificar a la fuerza.

sábado

I can't.



miércoles

Los Galgos.

De los perros, el galgo es el más rápido. Pareciera haber sido inventado sólo para correr: angosto, escuálido, pero con unas patas desproporcionadamente largas. Con su hocico filoso va cortando el viento y en el minúsculo receptáculo que por cráneo le ha sido otorgado, sólo existe la idea de correr. A veces en mitad de las carreras, se arrancan los dedos de cuajo al pisar mal sobre una piedra, y sin embargo no se detienen, su concentración está puesta por completo en ese señuelo peludo que imita a un conejo y que se desplaza sobre un riel electrizado. El galgo carece de la capacidad de ir aprendiendo, carrera tras carrera, que jamás alcanzará aquello que persigue.

Nacido para correr, el más veloz, aquel al que ninguna cavilación lo detiene. Pero esa virtud fabulosa que posee es también su mayor enemigo en potencia. La gente de campo sabe que es peligroso salir a cazar perdices con un galgo de pura raza; si acaso se llegara a cruzar con una liebre, le tocaría una muerte segura. La liebre no es más rápida que el galgo, pero sí es más inteligente y escurridiza, sabe pegar giros bruscos y dejar que su perseguidor se pase de largo con su propio envión.

Cuando un galgo encuentra una liebre en el campo, la corre sin detenerse hasta que, luego de un rato, el corazón le explota de un infarto y cae fulminado. Inútil es querer captar su atención para que vuelva, llamarlo por su nombre a los gritos, esperar de él un mínimo instinto de supervivencia. Ya se ha subido al inexorable tren de su destino fatal, ya es un muerto que corre desesperado detrás de la gran fascinación de su vida.

Truman Capote dice que cuando Dios nos ofrece un don, al mismo tiempo nos entrega un látigo, y que ese látigo sólo tiene por fin la autoflagelación. Es curioso que aquello que nos motiva a hacer la mayoría de las cosas en la vida, pueda hacernos también sufrir profundamente.

Yo me creí dichoso de tener tanto amor para dar y ahora no sé cómo parar de correr a esta liebre que se ha cruzado en mi camino.






- Gracias, Martín.

jueves

Recién le escribí ésto a Gabriela y cuando lo mandé que lo volví a leer me pareció que necesitaba dejarlo acá también. De cualquier manera, en algún momento lo iba a escribir.

(...) Me olvidé de contarte que lo ví a Beto antes de ayer en el colectivo. Yo estaba sentado en el fondo, en la punta del pasillo y él subió con el hermano menor...mudo me quedé. Me miró, lo miré, bajó la mirada sin inmutarse y me sentí como si nunca jamás nos hubiésemos conocido, como dijo él que iba a ser cuando decidió enojarse conmigo. No sé si no me reconoció, pero yo lo sentí así, era la distancia y la lejanía de dos personas que no se conocen, como si hubiese subido un extraño al colectivo, hubiese mirado a la gente y se hubiese sentado. No se dió vuelta en todo el viaje y yo me la pasé mirándole la nuca, tratando de verlo mejor en el reflejo de la ventanilla. Hubiese querido que la mitad del colectivo se hubiese desgarrado y me hubiese ido quedando atrás, sentado en medio de ese pasillo, viéndolo hacerse chiquito hasta desaparecer.

lunes

Debe ser que hacía mucho que no dormía con alguien que me gustara o que no me abrazaban a la noche o que no me daban besos en la espalda...pero hoy en todo el día APENAS pude pensar en otra cosa que no seas vos. Ojalá leas ésto y no tenga que decírtelo yo. Quiero que lo sepas.

jueves

Durante toda su época de estudiante Warhol vestía muy mal e incluso llevaba prendas y zapatos rotos, el cabello repeinado hacia atrás y lentes enormes y de aumento. Hablaba un inglés con un fuerte acento polaco y tenía una muy mala pronunciación, lo que lo convirtió en blanco de brulas ante sus compañeros y le negó rotundamente la posibilidad de hacer amigos. Decía que se sentía más seguro hablando con las muchachas porque ellas lo trataban con un cariño maternal y le brindaban contención. Su piel era demasiado blanca, el rostro mostraba granos, tenía una nariz un tanto gruesa. Introvertido y tímido, borrar tantas huellas le llevó a Andy Warhol muchos años. El gimnasio fue una de las primeas herramientas. Poco a poco Warhol se fue construyendo la imagen que quería de sí mismo, dejando atrás la que tanto daño le había hecho antes.
A lo largo de su vida. Warhol persigue el gesto, es un actor que no sabe aún interpretar. En las fotos de su primera época se ve cómo intenta definir su estilo. En las instantáneas de fotomatón se pinta flequillo, se estrecha la nariz gordezuela, se busca a sí mismo como lo haría un peluquero en un estudio de imagen. Es Warhol experimentando con el photoshop antes de que éste existiera. Cuando acepta que sus manos de dedos largos son bonitas, se retrata tapándose la cara con ellas. Ya ha descubierto una pose.

Cuando yo me miro en el espejo lo único que sé es que no me veo como me ven los demás – dijo.

lunes

Muerte en Venecia, capítulo IV

Aschenbach esperaba cotidianamente la aparición de Tadrio; a veces fingía estar ocupado al divisarle y dejaba que pasase ante él, aparentemente inobservado; pero otras veces levantaba la vista y sus miradas se encontraban. Ambos permanecían en tal caso profundamente serios. En el digno rostro del hombre maduro nada indicaba la conmoción interior, pero en los ojos de Tadrío brillaba una curiosidad, una interrogación pensativa, su paso vacilaba, bajaba la vista, volvía a alzarla graciosamente, y cuando ya estaba lejos, algo en su actitud indicaba que sólo la urbanidad le impedía volverse.
Sin embargo, una tarde las cosas ocurrieron de otra manera. Los hermanos polacos y su institutriz no estaban en el comedor, y Aschenbach lo había observado con pena. Después de cenar, muy inquieto por tal ausencia, salió del hotel a pasear cerca de la terraza, cuando de pronto, a la luz de los faroles, vió aparecer a las cuatro hermanas con su atavío monjil, a la institutriz y a Tadrio, éste unos pasos detrás. Sin duda volvían del desembarcadero y habíanse quedado a cenar, por algún motivo, en la ciudad. En el mar hacía fresco; Tadrio llevaba una casaca de marinero con botones dorados y su gorra correspondiente. El sol y el aire marino no había tostado su tez, que conservaba su amarillo marmóreo de siempre, pero en aquel instante parecía más pálido que de ordinario, quizás a consecuencia del fresco o por el resplandor de los faroles. Sus cejas, armónicas, parecían delineadas más escuetamente y sus ojos eran muy oscuros. Era aquello de una indecible belleza y Aschenbach sintió el dolor, tantas veces experimentado, de que la palabra fuera sólo capaz de ensalzar la belleza sensible, pero no de reproducirla.
Como no esperaba la amable aparición, como le sorprendió descuidado, no tuvo tiempo de componer tranquila y dignamente la expresión de su rostro. De esta manera, cuando su mirada tropezó con la del muchacho, debieron de expresarse abiertamente en ella la alegría, la sorpresa y la admiración. En aquel instante fue cuando Tadrio le sonrío. Le sonrío expresiva, confiada y acogedoramente, con labios que se abrían lentamente a la alegría. Era la sonrisa de Narciso al inclinarse sobre el agua: aquella sonrisa profunda, encantada, deleitable, que acompaña a los brazos que se tienden al reflejo de la propia belleza; una sonrisa ligeramente atormentada, transformada y transformadora.
Aquella sonrisa fue recibida como un obsequio fatal. Aschenbach se conmovió tan profundamente que se vió obligado a huir de la luz de la terraza, del jardín, y buscar apresuradamente el refugio de la oscuridad de la parte posterior del parque. Allí fue donde se le escaparon amonestaciones, singularmente indignas y tiernas al mismo tiempo: ¡No debes sonreír así! ¡No se debe sonreír así a nadie! Se arrojó en un banco y, fuera de sí, aspiró el aroma nocturno de las plantas.

jueves

Anoche lloré un poco. Nada grave, unas lágrimas de melancolía, ni siquiera de tristeza. Una melancolía mediocre y tibia. Inútil. Mi perra se había acostado conmigo y le habrá llamado la atención algún sonido que hice porque levantó la cabeza y me miró fijo a los ojos moviendo un poco el hocico, oliendo, como si tratara de entender lo que pasaba. Si hablara seguro hubiese preguntado. Le pasé la mano y le sonreí, se me apoyó en el pecho sin sacarme los ojos de encima y suspiró de una manera tan humana que creo que lloré más por eso que por cualquier otra cosa. Se me acercó más todavía, hecha una bolita, hasta que el hocico me tocó el mentón y finalmente, en un acto de ternura inexplicable, me lamió la cara como quien da un beso o cura una herida.
Hay momentos pequeñísimos (creo que en la vida de todo el mundo) en los que creemos ciegamente en cosas que en otras circunstancias nos parecería estúpido creer, sino imposible. Anoche la miré a mi perra y ví tristeza en sus ojos, el gesto de alguien que hace silencio y compañía en un momento de dolor y puse en su lugar a más de una persona que hubiese querido estar mirando de frente en ese momento, le inventé cara y manos y dejé que extendiera una de esas manos y me acariciara. Luego simplemente pegó un salto, se sacudió y se fue a jugar con su pelota debajo de la cama...

miércoles

"Sos igualito a tu padre, te falta la altura y la cara de ojete". Más o menos algo así fue lo primero que supe de mi viejo. Ahora sé que en lo segundo le erraron, no sé de chiquito pero de grande la cara de ojete la tengo. Lo ví por primera vez a oscuras y en la calle, en La Habana había un apagón tremendo y mamá me había llevado a su casa a hablar de la visa y del pasaporte y necesitamos tu firma y no le hagás ésto. Lo habíamos llamado a los gritos porque en Cuba no funciona nunca nada y con todo ese apagón el timbre no iba a ser la ecepción, mamá fruncía todo el ceño y hacía como que tiraba bombas apuntando al balcón que estaba abierto. Y yo me reía, pero creo que en realidad no entendía y me reía de nervios. Al rato salió del edificio y me saludó con un apretón de manos. Me acuerdo haberme quedado mirándolo desde mi altura, con el cuello todo doblado, esperando un beso. Después de ese día me obligaron a volver a verlo un montón de veces más y la mayoría de las veces lo único que hacíamos era sentarnos, mudos, en su casa y mirar por la ventana. Yo sabía que él quería decirme cosas pero nunca supo cómo hacerlo. Y yo prefería el silencio. La mejor parte era cuando iba al colegio de sorpresa y mi maestra me decía adelante de todo el mundo Kenny tu papá está afuera, vino a verte. Y yo me reía con una sonrisa tan grande que no me cabía en la cara y salía y lo abrazaba y a veces hasta le decía que ya lo extrañaba. Y nos sentábamos los dos en el pasillo del colegio, contra la pared y él me pasaba la mano por la espalda. Y yo me dejaba quererlo. Me lo regalaba.
Fueron más las ausencias pero en todo lo que yo soy hay un rastro de mi viejo. Lo hubiese podido odiar de por vida pero lo perdoné cuando descubrí que yo también tengo defectos. Y siempre lo ví a él reflejado en ellos. Soy lo que soy también por no haberlo tenido. Desde muy chiquito, en todos los hombres que conocí, yo siempre lo busqué a mi viejo.

domingo

dice:
si hay algo que me gustaba era acostarme sobre el pecho de mi viejo mientras me leía novelas o leíamos mafalda
dice:
y eso me qedó marcado en la frente
dice:
entonces cuando estoy con alguien mas grande
dice:
no te digo ANCIANO
dice:
pero cuando es mas grande me siento contenido
dice:
siento que puedo aprender y nutrirme de las cosas que la otra persona sabe
dice:
yo antes estuve un tiempo con un chabon mucho más grande
dice:
era lo mejor
dice:
acostarme en su pecho y mirar libros de su biblioteca mientras me contaba las cosas que el sabia de arte
dice:
y yo las que yo sabía
dice:
y siento qe a mi edad hay mucho boludeo y jamás voy a encontrar algún chaboncito qe no qiera garchar nomás
dice:
yo soy muy romántico cuando quiero
dice:
a pesar de que el amor me la baja por el hecho de siempre estar con lo incorrecto
dice:
me encanta, el momento antes y después de hacer el amor (si es que lo hago) me encanta terminar rápido para lo que viene después
dice:
los dos tirados en la cama
dice:
compartiendo cosas en común
dice:
creo que eso es lo que no se compara
dice:
porqe podes hacerlo con tus amigos o familia
dice:
pero jamás va a ser igual.

Recién tuve una charla larguísima con Ignacio en el chat y hablando de él y de sus cosas me escribió esto. No sé por qué me hizo tanto eco lo que dijo, me parece que si separo todo eso en pedacitos podría encontrarle solución (o respuesta...) a varias cosas de mí mismo y de mi vida que no puedo resolver o que me gustaría entender y que a veces me planteo y me pregunto y me cuestiono. Por qué me gustan los hombres? Qué quiero de mis parejas? Por qué me fijo en la gente que me fijo? Qué espero de ellos? El otro día también lo hablaba con Gabriela. No sé, ésto puede no tener ningún sentido pero quiero dejarlo escrito acá y no olvidarme de las palabras de Ignacio porque hoy lo leía y podía verme a mí del otro lado del monitor escribiendo. Me sentí muy identificado en muchas cosas. "Me encanta el momento antes y después de hacer el amor (si es que lo hago), me encanta terminar rápido para lo que viene después..."

sábado

Nadie posee nada. Para poseer algo es preciso desnudarlo, apoderarse de su centro y tener un espacio donde protegerlo. Nadie puede, para poseer una rosa, desvestirla de sus pétalos y retener su fragancia. Las manos del hombre son siempre manos vacías. Tal vez nuestro ejercicio fundamental consista en aprender a amar y escribir con las manos vacías. - Roberto Juarroz.

martes

Hace unos meses cuando me puse de novio pensé que la mayoría de mis problemas se terminarían y creo que a veces cosas como esas son las que me hacen dar la cabeza tan fuerte contra las paredes. Creer que no tener novio es un castigo es solo la primera mitad del problema, la otra mitad empieza cuando finalmente lo tenés. Siempre lo dije pero ahora capaz lo entiendo un poco más. Uno se exige tanto para ser lo que el otro espera que al final del día no queda nada para nadie más y si antes estando soltero los miedos eran grandes ahora de novio tienen el tamaño del agujero de la capa de ozono y, lo digo en serio, a veces parece que todos esos miedos y todas esas inseguridades me van a comer y me van a hacer desaparecer. Y uno escucha las palabras de amor y se va acostumbrando a ellas y a veces hasta suenan reales y parece que son para siempre pero la espina de la duda nunca desaparece y honestamente creo que así nadie puede dedicarse simplemente a amar. Yo siempre fui de los que huyen antes de que el caos se genere y en otras situaciones similares ya me hubiese hecho humo y te dejo antes de que sea demasiado tarde y dejémoslo así ahora que podemos y prefiero que me duela un poco ahora a que me duela el doble en 5 meses más. Y sin embargo...cuando la cabeza se me calienta y el motor me empieza a andar marcha atrás trato de desacelerar lo antes posible y de tomármelo con calma para no matar a nadie y no hacer cosas de las que despues sé que me voy a terminar arrepintiendo. Pero cuesta, re mierda que me cuesta! Porque uno se conoce y uno sabe lo que quiere y todo lo que siente y todo lo que todavía podría llegar a sentir, pero nadie puede armar el rompecabezas del otro ni meterse en otra cabeza y mucho menos en otro corazón. Y con esa cegera se va caminando a tientas todo el tiempo en un territorio ajeno sobre el cual nunca vamos a poder ejercer ningún poder y en el cual quizás nunca encontremos algún tipo de señal de emergencia antes de tropezarnos y caer de boca contra el cemento. Creo que me molesta eso, que mi felicidad o mi bienestar dependa de un ser ajeno y luchar y enfocar todas las energías y desvivirme todo el tiempo por cuidar algo que quizás, después de tanto esfuerzo, alguien más se dedique a romper y se lo lleve como una ola que se lleva un castillo de arena inmenso al fondo del mar conmigo adentro.

miércoles

Las flores invisibles.

Anoche fui a ver la obra de Fede en el teatro Del Nudo, una sala de teatro zambullida incoherentemente bajo el piso de una librería, en plena avenida Corrientes. Llegué tarde como siempre, compré las entradas apuradísimo y me metí corriendo en la sala oscura tratando de no matar a nadie. No digo matarme a mí porque eso en realidad hubiese sido estupendo, qué final más célebre que con el cuello roto en medio de un teatro repleto de gente? Me senté en cualquier lugar y resultó ser bastante agradable todo, el lugar, el público y la obra. Fede apareció más tarde y me estremecí en silencio agarrándome con fuerza de la butaca. Yo sé que no lo hizo, pero durante toda la obra le sonreí enormemente a lo lejos por las dudas que me pudiese ver (IDIOTA) El amor otra vez en todos lados, desboradándose sobre el escenario, y yo otra vez identificándome con el personaje más boludo, un tarado que pintaba flores en el aire y se las regalaba a gente que no las aceptaba porque no las podía ver. Quién me podía haber dicho que unas horas más tarde iba a estar viviendo la misma obra en carne propia, esta vez metido en un bar rodeado de gente que me hablaba en chino (no literalmente, es una manera de decir) y yo regalándole flores invisibles a quien no las podía ver. Pero no debería sorprenderme, estas cosas me pasan sólo a mí. A las dos horas salí del bar de la misma manera en la que llegué un rato antes al teatro y bajé por avenida Córdoba lo más rápido que pude hasta hacerme humo sobre la línea del horizonte. Caminé sin parar como hago cada vez que quiero morirme o que me mate algún ladrón drogado con cara de asesino serial convicto, pero no podría tener tanta suerte. Lo único que logré fue llegar al obelisco muerto (pero de casancio), subirme al colectivo y llegar a casa con unas ganas tremendas de meterme en la cama y volver a ser el de siempre. Me pregunto cuánto tiempo habrá esperado el tarado de las flores invisibles hasta encontrar a la persona con la capacidad de verlas...y cuánto tiempo me tocará esperar a mí.

martes

La clave está en hacer todo lo que puedas sin parar, si dejás de moverte perdés. Entonces te levantás, te cepillás los dientes, te hacés el café y mientras lo dejás enfriar un poco cambiás de canal una y otra vez en la tv, lavás las tazas y algunos vasos que quedaron de ayer. Barrés, hacés la cama y volvés a barrer. Hace días que el ventilador no gira, lo destornillás y lo abrís, lo sacudís, le ponés aceite (?) y ya que estás sucio aprovechás y hacés lo mismo con el viejo televisor. Te bañás, te ponés un poco de gel y te peinás, te exfoliás la cara y te afeitás. Sacás a pasear a la perra, tomás un helado, mirás las vidrieras y preguntás precios de cosas que en realidad sabés que no vas a comprar. Volvés a la casa cuando ya casi anochece y te tirás en el sillòn pretendiendo estar agotado. Qué día perfecto, no paraste, le ganaste, no pensaste ni un sólo minuto en él. Y ahí en ese instante sabés que estás acabado, que no fué suficiente, estará limpia la cocina? Algo más vas a tener que empezar a hacer.

sábado

Mamá

Mamá siempre quiso tener una nena, tenerme a mí fue su primera decepción. Ya habíamos empezado mal. Yo siempre fui un ser humano insoportable, gritón, llorón, inquieto y desobediente. Contestón. Me tuvo paciencia hasta que aprendí a caminar, después de eso siempre me golpeó, cuando me lo merecí y cuando no. Crecimos juntos de una manera increíble, yo cumplía años y ella se los quitaba, yo huía de las mujeres y ella se empeñaba cada vez más en conocer hombres. Siempre diferente a todas, cuando todas usaban el pelo largo ella se lo cortaba a lo macho y mientras más recato le pedía la familia menos ropa se ponía. Eso nos costó quedarnos en la calle y mudarnos una y otra vez. Yo nunca pude tener amigos duraderos y jamás fui a un colegio más de dos años seguidos, sin quererlo mamá fue la primera en señarme lo que es el desarraigo y la soledad. A los 16 le dije que era gay y estuvo una semana entera sin mirarme y sin dirijirme la palabra, se cocinaba solo para ella y ponía un solo plato en la mesa. Me preguntó llorando: pero Kenny, qué es lo que le ves a los hombres?! Lo mismo que vos, le dije y creo que entendió. Me echó de casa tres veces y las tres veces me fue a buscar. Es insoportable y a medida que envejece nuestra relación es peor, sé que cuando haga terapia le voy a dedicar 20 sesiones enteras a ella. La mayor parte del día la quiero matar, me grita y pone cara de asesina. Luego se sienta en mi cama de pronto, me da un beso y hace que aguantarla todos estos años valga la pena. La amo más de lo que creo y estoy dispuesto a aceptar, ella es mi espejo y lo que rechazo en ella es lo que más odio de mí. Mamá es un mal necesario, un castigo placentero y el día que se me vaya nada va a ser igual. Como me hacían escribir en la escuela: te amo mamá.